La apertura de la 50ª Feria Internacional del Libro de Buenos Aires combinó música, discursos políticos y protestas en la pista central de La Rural. El evento incluyó un breve recital de Fito Páez, pero también estuvo marcado por abucheos dirigidos a funcionarios nacionales y porteños, en particular al secretario de Cultura nacional, Leonardo Cifelli, durante sus intervenciones.
El acto comenzó una hora más tarde de lo previsto, a la espera del músico rosarino, que ofreció un minirrecital con siete canciones, propias y del repertorio popular argentino. Mientras tanto, en primera fila, los funcionarios presentes acompañaron tarareando “Mariposa tecknicolor”. Sin embargo, el clima festivo se diluyó durante los discursos, cuando el secretario de Cultura de la Nación y el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, fueron recibidos con silbidos y abucheos.
“Nosotros no vinimos a realizar marketing cultural: vinimos a ordenar y a hacer que la cultura funcione”, sostuvo Cifelli, respaldado por un grupo que aplaudió sus palabras y entonó cánticos de apoyo, consignó el diario "La Nación".
“En 2026, volveremos a convocar los premios nacionales con dos ediciones en un mismo año y un total de premios de hasta noventa millones de pesos para saldar una deuda que se arrastra desde hace ya demasiado tiempo”, prometió. En distintos momentos, el secretario de Cultura agradeció “a Javier Milei y a Karina Milei” y retrucó a quienes le gritaban por eso. “Por si no entendieron, se los repito de nuevo: gracias a Javier Milei y Karina Milei”.
Tras las exposiciones de Christian Rainone, el embajador del Perú Carlos Chocano Burga, Cifelli y Macri, y antes del diálogo inaugural entre Selva Almada, Gabriela Cabezón Cámara y Leila Guerriero, moderado por María O’Donnell, Cabezón Cámara leyó un texto crítico de la reciente reforma de la ley de glaciares y convocó a una movilización.
En ese momento, un grupo de autoras, editoras y ambientalistas exhibió carteles con la consigna “No se tocan”, acompañados por una ilustración de Maitena. A diferencia de los funcionarios, las escritoras fueron ovacionadas, aunque con una audiencia ya reducida.
En el inicio del acto, mientras se proyectaban imágenes históricas de la Feria, Rainone volvió a reclamar la exención del IVA para las librerías y advirtió sobre el impacto de la caída en las ventas y en las compras estatales de libros. También pidió recomponer el presupuesto del Programa Sur de traducciones. Sin embargo, al mencionar un acuerdo con el Ministerio de Capital Humano para distribuir chequelibros a estudiantes, recibió abucheos, que él mismo intentó desactivar.
El embajador peruano ofreció uno de los discursos más destacados, en el que valoró a los libros como “puentes” entre culturas y generaciones, y citó a Mario Vargas Llosa para resaltar el papel de la literatura frente a la adversidad.
Por su parte, Jorge Macri ironizó sobre el clima previo y también enfrentó abucheos, que disminuyeron cuando pidió un aplauso para Luis Brandoni y Luis Puenzo, recientemente fallecidos. Además, destacó el rol de la cultura como inversión y anunció la participación de la ciudad en ferias internacionales.
El diálogo entre las escritoras fue uno de los momentos más celebrados de la jornada. Gabriela Cabezón Cámara volvió a referirse a la ley de glaciares, mientras que Almada defendió el acceso a la lectura y Guerriero expresó preocupación por la situación en las escuelas. Las tres cerraron su participación junto a los funcionarios en el corte de cinta.
Entre los asistentes se encontraban destacadas figuras del ámbito cultural, representantes del sector editorial, funcionarios y periodistas, en una inauguración que combinó celebración y conflicto en partes iguales.